domingo, 7 de diciembre de 2008

Repentinamente



No puedo dejar de pensar en tu mano sobre mi rodilla,
ni logro olvidar el olor de tu pecho en mi nariz.
Has comenzado a llenarme de alguna extraña manera nuevamente.
Y se que me quieres a pesar de mis manos frías y mis fracasos garrafales.
A pesar de que sabes que soy tu espejismo y que,
como tú,
podría lastimarte.
También sé,
que repentinamente te sorprendes recordando mi olor.
Me gusta pensar en tus manos...
y en como me miras
mientras me descubres una vez más...