martes, 4 de agosto de 2009

The Nearest star



Nada es suficiente, me repito una y otra vez... La manía de hacer recuento de mis estrellas me ocupa e inmediatamente me distrae alguna vacilación o recuerdo fortuito, y pierdo totalmente la esperanza de terminar alguna vez.

Estoy feliz para variar, el poder hablar contigo y hacer un análisis inesperado de mis múltiples personalidades, es como tratar de encontrar la lógica en lo ilógico, como intentar saber que fué primero: el huevo o la gallina; y eso, es sin duda algo estresante para cualquiera incluso para ti que eres la persona más lógica que conozco.

Mi punto en realidad es que trato de contabilizar mis estrellas y me sorprende de repente la luna y como era de esperarse me quedo absorta sumida en cualquier clase de emoción o sentimiento que me llegue a provocar: amor, impotencia, odio y hasta cosquillas en la frente y lógicamente pierdo la concentración en mi tarea, ya de por si inconclusa.

Lo maravilloso del asunto es que me das la solución a casi cualquier problema o duda que pueda surgirme, como por ejemplo: que no existe una linea recta o el porqué de la aurora boreal y sabes como yo, que mis distracciones se deben en realidad a que no quiero acabar de contar las estrellas (y eso es algo ya bastante imposible) para no quedarme sin qué hacer.

No quiero sentirme inútil o lo bastante fea para que nadie me distraiga mientras cuento.

Y después de pláticas tan profundas y agobiantes, pienso en que la luna es lo suficientemente bonita para mirar las estrellas que estan acompañandola, la estudiaré en todas sus fases y casas correspondientes al signo zodiacal, su influencia en las mareas, las reacciones ante su aparición y espero que estés ahí para sacarme de alguna que otra duda que surja en cuanto al infinito cielo de vivencias y problemas que están a la vuelta de la vista.

Estoy para tí, inclusive a esta hora de las brujas.

Gracias por seguir conmigo.


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